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16 de marzo de 2014

Los límites de las impresoras 3D

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Esta semana vi por primera vez una impresora 3D en funcionamiento, en realidad vi tres diferentes ya que estuve visitando un espacio público de Barcelona que se está desarrollando para la fabricación digital. El espacio es uno de los "Ateneu de producció", espacios que más adelante serán de acceso público y permitirán a los ciudadanos acceder a tecnologías punteras como las impresoras 3D, herramientas láser para cortar, grabar o tallar madera,; escaneres 3D o máquinas para imprimir circuitos sobre placas de cobre. En la presentación que dieron durante la visita se enfatizó todas las ventajas de las nuevas tecnologías y es muy curioso ver el trabajo que realizan las impresoras 3D formando poco a poco los objetos. Pero en lo que más me fijé es en las limitaciones que tiene la impresión 3D de cara a un uso personal o a un uso profesional: tiempo de fabricación, inversión inicial, definición del objeto, costes de producción... y estas características son las que vamos a comentar ahora.

La inversión inicial. Aunque lo precios de las impresoras 3D han bajado mucho aún es una tecnología cara, ya que los precios de las impresoras 3D suelen estar por encima de los 1.000 €. Ya existen bastantes modelos comerciales por debajo de los 1000 € (algunos de ellos que tienes que montar tu mismo), pero sus prestaciones son inferiores a las de otros modelos más caros.

El tiempo de fabricación. La impresión 3D de un sólo objeto del tamaño de una mano humana tarda horas. El cabezal de la impresora va muy rápido, pero como tiene  que pasar miles de veces añadiendo el material capa a capa, el proceso se alarga mucho. Es decir, el tiempo de producción de un objeto es lenta. Un día de trabajo sin detenerse permite realizar unos pocos objetos pequeños, como dados o figuras, y un sólo objeto grande. Por ello la impresión 3D es muy interesante para crear una maqueta de un edificio en 3D, pero no es tan útil si se trata de fabricar 10.000 casitas de plástico iguales para el Belen.

Los materiales. Cada tipo de impresora 3D está preparada para usar algunos materiales, y las impresión 3D que realices está limitada a ellos. Las máquinas más asequibles usan un sólo material a la vez (a veces dos). que suele ser un polímero de tipo plástico. Existen máquinas de impresión 3D para metales, pero usan un sistema diferente de impresión de forma que a la hora de diseñar objetos tendrás que ajustarte a los materiales que puede manejar tu impresora. Otro punto importante a tener en cuenta es que es necesario disponer del suministro de los polímeros para poder usar las impresoras 3D y es posible que en algunos puntos sea difícil conseguirlos.

El coste de fabricación. Tenía la idea de que los materiales para impresión en 3D podían ser caros. Pero lo que me explicaron durante la visita al Ateneu de producció es que el principal gasto se debe a la electricidad. Como la fabricación tarda tantas horas supone un gasto elevado, algo que puede ser un problema por ejemplo para llevar este tipo de tecnología a los centros educativos y a gran parte de las casas.

Diseño digital. Otro de los límites con el que te puedes encontrar es que no sepas utilizar programas informáticos de dibujo en 3D, ya que el objeto lo tienes que crear primero de forma digital, con todos los detalles que desees que tenga. Si no tienes conocimiento del software lo único que podrás hacer es bajarte de Internet algunos objetos que hayan diseñado otros e imprimirlos.

El tamaño. El último de los límites de las impresoras 3D es el tamaño, ya que sólo puedes imprimir objetos que entren dentro de la máquina. Por ello lo habitual es que el tamaño máximo de producción no suele superar el tamaño de un cubo de 30 centímetros de lado. Existen ya impresoras 3D de grandes dimensiones que pueden construir edificios enteros, pieza a pieza. Pero el tamaño de estas máquinas es enorme, no entrarán por la puerta de tu casa y necesitan una gran cantidad de espacio para funcionar.

Tras mi visita me quedó la impresión que las impresoras 3D es una tecnología muy interesante, pero que tiene un coste elevado. Para una escuela o instituto no me parece viable, ya que con el coste que tiene su compra y mantenimiento se pueden hacer muchas actividades. A nivel profesional me parecen interesantes para todo lo que tenga que ver con las creatividad, modelos y creación de objetos personalizados (como por ejemplo una prótesis), pero no para la producción de objetos en masa. En el plano personal pueden ser un juguete interesante para crear tazas, muñecos y otras piezas plásticas, ideal para personas que sean aficionados a las miniaturas.

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