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26 de octubre de 2014

Los coches eléctricos: menos ecológicos de lo que crees

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Los coches eléctricos no consumen combustibles fósiles y por ello son considerados por muchos una pieza clave del discurso medioambientalista, pero en realidad este tipo de vehículos aún distan de ser 100% ecológicos.

No es suficiente con calcular las emisiones de CO2 que producen los motores, eso es una visión reducionista que nos lleva al error. Para comparar las tecnología del coche eléctrico con el de motor diésel hay que tener también en cuenta lo que ocurre en las fábricas, los materiales extraídos para cada una de las piezas, el proceso a través del cual se ha obtenido la energía, incluso la forma de conducir.

¿Te interesa conocer todos los puntos en los que los coches eléctricos tienen "problemas ecológicos"? Creo que la mayoría se podrán minimizar con las mejoras de la tecnología de los motores y las baterías, pero también es cierto que en algunos puntos el problema es global y sólo tendrán una solución duradera si existe una voluntad política, social y económica de cambiar a una modelo energético que sea sostenible.



1. El coste ecológico de la fabricación del coche.

Hoy en día existen algunas ayudas por parte del gobierno de España para la compra de aquellos coches de gasolina que tienen un menor consumo de energía y por lo tanto menos emisiones de CO2. Es el famoso Plan PIVE, que ya va por la versión PIVE6 y que es de esperar que pase al PIVE7, ya que la fabricación de coches es un sector clave en la industria de España. En ese contexto la compra de coches híbridos y eléctricos recibe las ayudas porque sus emisiones de dióxido de carbono son muy bajas, en el caso de ser 100% eléctricos las emisión por conducirlo es 0.

Pero hay una cosa que esta subvenciones no tienen en cuanta que es el coste ecológico asociado a la fabricación del coche. La industria que crea los componentes de los coches y los ensambla tiene emisiones de gases contaminantes, y estas emisiones aumentan mucho en el caso de los coches eléctricos. En la siguiente gráfica puedes ver el "coste ecológico" de la fabricación de los automóviles en los siguientes colores (gris claro, naranja, amarillo y rojo). El factor GWP es el efecto que tiene sobre el calentamiento global por la emisión de dióxido de carbono. El color rojo es la fabricación de las baterías, uno de los elementos que supone una mayor cantidad de emisiones de dióxido de carbono en los coches eléctricos.

EV son coches eléctricos, que usan diferentes fuentes energéticas y diferentes baterías. La mezcla media de fuentes energéticas de Europa  (Euro), a base de gas natural (NG) y de carbón (C).
ICEV son coches de combustible fósil, con gasolina (G) y diésel (D)
En la gráfica de arriba se representan diferentes impactos ambientales de 6 vehículos tipo (una barra por vehículo): El calentamiento global (GWP), la acidificación terrestre (TAP), la formación de material particulado (PMFP), la formación de la oxidación fotoquímica (POFP), la toxicidad humana (HTP), de agua dulce eco-toxicidad (PEP), la ecotoxicidad terrestre (tetP), la eutrofización del agua dulce (FEP), el agotamiento de los recursos minerales (MDP), agotamiento de los recursos fósiles (FDP). Pertenece al siguiente estudio.

2. La fuente de energía de la electricidad.

Como puede verse en la gráfica de arriba el impacto ambiental de un coche mientras funciona (color gris oscuro y blanco) depende en gran medida de la fuente energética que se emplea. El uso de centrales térmicas a base de carbón para producir la energía eléctrica aumenta tanto la emisión de dióxido de carbono que supera a las emisiones de un vehículo que funcione con gasolina o diésel. Esto refleja que la fuente de energía es fundamental en el impacto de la energía que se consume a diario, ya que esta no se crea en su totalidad de fuentes renovables como la energía eólica, hidráulica o fotovoltaica (que también tiene su impacto ambiental).

Además el cambio a fuentes de energía más limpias disminuiría el impacto ecológico de la fabricación de los vehículos, del transporte de materiales, etc. Todos los procesos se verían beneficiados, por lo que es fundamental que el impulso del coche eléctrico vaya acompañado de políticas que implementen una modelo energético basado en la generación de energía a partir de fuentes limpias.

3. Emisión de partículas sulfúricas de la batería.

La fabricación y uso de los coches eléctricos también tienen un impacto muy alto en la emisión de partículas a la atmósfera, entre las que destacan las partículas sulfúricas. Estas partículas además tienen algunos efectos colaterales, como por ejemplo la lluvia ácida, que conduce a la acidificación de las tierras y afecta a ecosistemos enteros.

4. Los residuos de las baterías.

Otro de los puntos polémicos sobre los coches eléctricos es tener claro que se hará con las batería cuando los coches terminen sus vidas útiles y como tratar todos los residuos químicos que produce su fabricación. La toxicidad de las baterías queda reflejado en la gráfica sobre todo en el factor HTP: que es el potencial de toxicidad humana. Una solución parcial es reciclar las baterías, pero aún no está claro como se hará y hasta que punto se podrá minimizar el impacto ecológico. La buena noticia es que también se reduciría en parte el impacto a nivel de la minería.

5. La minería y el agotamiento de los recursos mineros

En la actualidad tenemos la idea de que la explotación del petróleo irá bajando a medida de que se agoten los recursos mineros que existen de oro negro. Pero los coches eléctricos también consumen una gran cantidad de recursos mineros. Por un lado están los combustibles fósiles ligados al consumo de energía y a los componentes de plástico, y por otro lado está el uso de metales o como el aluminio, el cobre de los motores eléctricos o minerales como las tierras raras que permiten que los motores sean resistentes a altas temperaturas.

Para todos los coches, eléctricos o no, la toxicidad potencial en humanos (HTP), el impacto en las reservas de minerales (MDP), y la toxicidad sobre las reservas de agua dulce (PEP) son causadas ​​principalmente por las cadenas de suministro que participan en la producción de los vehículos.

De nuevo el reciclaje de vehículos es un punto clave para que los coches eléctricos sean realmente ecológicos. El reciclaje de aluminio supone reducir la explotación minera y reducir a un 5% el coste energético de obtener el aluminio. Lo mismo podemos aplicar para el cobre y las tierras raras, aunque para estas últimas la solución puede llegar directamente a través la innovación tecnológica, pues marcas como Nissan están trabajando en la creación de motores eléctricos que no contienen tierras raras. De momento han conseguido reducir su uso.

En principio los metales no se degradan durante el reciclaje, por lo que se podrían usar de forma repetitiva, pero existe otra vía para ayudar a frenar el agotamiento de los recursos mineros. Sería la fabricación de parte de los componentes a partir de nuevos materiales basados en el carbono, como el grafeno, o en otros minerales abundantes en la corteza terrestre, algo que de momento pertenece a la ciencia ficción.

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