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9 de marzo de 2014

12 valores que aprendemos en el taller de tecnología

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La semana pasada una alumna me dijo que le gusta mucho el taller de tecnología y que aprende más que cuando les doy clases teóricas en el aula. La alumna ha dado en el clavo, en los talleres aprendemos mucho más que lo que podemos leer en los libros de texto y expresar en un examen escrito. Aprendemos a poner en práctica lo que sabemos, a ser más responsables, a colaborar con otros compañeros y muchos otros valores que son a mi entender vitales para los alumnos.

Los conocimientos que impartimos en tecnología me parecen formidables y muy interesantes para los adolescentes, pero por encima de ellos están las actitudes como la autonomía, la autoexigencia, el orden o el compañerismo. Por ello me sigue pareciendo un crimen que quiten horas a la materia de tecnología en la nueva reforma de la LOMCE, para dar más horas a las áreas que tienen un examen específico en las pruebas PISA, sin tener en cuenta que lo importante es el desarrollo de los niños.



Qué valores y actitudes que aprenden en el taller de tecnología.
  1. Aprenden que experimentar es la mejor forma de aprender. La definición del libro sobre que es la tecnología o las propiedades físicas de la maderas son conocimientos que gran parte de los alumnos olvidan después del examen. Pero hay experiencias que tienen en el taller que recuerdan con más intensidad. Recordarán mucho mejor el circuito eléctrico que montaron, el día que aprendieron a usar el taladro de mesa, o el momento en que se dan cuenta que su electroimán no funciona porque no han pelado el esmalte del cable de cobre.
  2. Aprenden a ser más autónomos. En el taller de tecnología se realizan proyectos para fabricar objetos, que pueden ser abiertos o cerrados. En los proyectos cerrados los alumnos tienen que seguir unas indicaciones y todos hacen lo mismo. En cambio en los proyectos abiertos son los alumnos los que tienen que completar el proceso de fabricación del objeto. En estos proyectos abiertos los alumnos tienen más libertad de acción y también aprenden a ser más autónomos. No les damos "pescado", les enseñamos "a pescar". Y a muchos alumnos les encanta aprender de esta forma en la que ellos son los protagonistas.
  3. Aprenden a seguir un método en el trabajo. En el taller de tecnología a veces realizamos proyectos libres en los que los alumnos tienen que solucionar un problema o conseguir un "objetivo. Para ello utilizan el método de trabajo propio de la industria, el "proceso tecnológico". Este método  empieza por algo tan simple como determinar cual es el objetivo de nuestro proyecto. A partir de este punto hay unos pasos a seguir, que son los mismos que aplican los arquitectos, diseñadores de software o ingenieros industriales.
  4. Aprenden a pensar en los que vienen detrás. En el taller de tecnología es imprescindible tener un orden para poder encontrar donde están las herramientas y todos los materiales que usamos. También es necesario que el entorno de trabajo este limpio. Pero el orden y de la limpieza al principio de la clase dependerá en gran medida de la herencia que recibimos del grupo que ha estado una hora antes. Al mismo tiempo el orden y limpieza que dejemos al final de la clase será lo que encontrarás los alumnos de la siguiente hora. Por defecto los adolescentes no piensan en estas cosas, pero si se les muestra se hacen más responsables sobre como sus acciones afectan a otros compañeros.
  5. Aprenden a trabajar en equipo. Los proyectos en el taller de tecnología se realizan siempre en equipos, o al menos por parejas. Por ello un valor que aprenden es a trabajar con otras personas: a ser más tolerantes, a ser líderes de grupo, a colaborar por un objetivo común, a señalar a los compañeros que no participan, etc. A veces los problemas son complicados, porque no todo el mundo está dispuesto a trabajar o tiene las mismas capacidades. Y son ellos los que se tienen que apañar para que el equipo funcione, pues saben que una parte de la nota es del equipo y otra parte individual. Y para que el aprendizaje sea más intenso el profesor suele hacer los grupos, haciendo que colaboren con alumnos de todos los tipos.
  6. Aprenden que la inteligencia también está en las manos. Las personas somos seres creativos y esa creatividad se manifiesta en las manos, quizás la parte más importante de nuestro cuerpo. Considero que los delfines y otros animales son tan inteligentes como los humanos en muchos sentidos, pero ellos tienen una gran diferencia respecto a nosotros, no disponen de manos suficientemente hábiles para crear herramientas o transformar su entorno.  En el instituto y en estudios superiores se pone mucho énfasis en la memorización, en el razonamiento lógico y la escritura, pero estas no son las únicas cualidades de la inteligencia. En el taller de tecnología resolvemos problemas prácticos y los resolvemos con las manos, por ello podemos decir que hay alumnos que los resuelven mejor por ser más inteligentes con las manos. Lo curioso es que muchas veces estos alumnos más hábiles en el taller no son los que destacan en clase y les va muy bien para mejorar su autoestima.
  7. Aprenden a protegerse. Las hormonas de la adolescencia hace que los alumnos sean atrevidos y que a veces se lancen a la acción sin reflexionar, sin tomar medidas de precaución. Por eso en 1º de la ESO hacemos un énfasis especial en las normas de seguridad y que usen guantes, o gafas de seguridad para protegerse en los casos que sean necesario. De echo es habitual que las normas de disciplina sean más estrictas ya que en el taller de tecnología se utilizan herramientas que en potencia son peligrosas y por ello los juegos y bromas están totalmente prohibidas dentro del taller.
  8. Aprender a respetar. A diario se explica a los alumnos que tienen que respetar al profesor, a sus compañeros y las instalaciones del instituto. En el taller de tecnología creamos objetos y es muy curioso como los alumnos de forma natural respetan sus proyectos, pero a algunos les cuesta más respetar las herramientas del taller. ¿Porqué? Creen que el objeto que construyen es "suyo", mientras que las herramientas del taller "son del instituto". Aquí podemos centrar nuestro trabajo para que aprendan a valorar también a las personas, seres vivos y objetos que no son de sus "suyos".
  9. Aprender a valorar el esfuerzo personal. Los resultados que obtenemos en el taller se deben casi todos al esfuerzo personal tanto a nivel físico como mental. El esfuerzo, la atención y el trabajo diario, es lo que puntúa y ayuda a que los alumnos se autovaloren por su trabajo.
  10. Aprender la igualdad de hombres y mujeres. En el taller de tecnología realizamos trabajos artesanos que tradicionalmente se han reservado a los hombres y los hacen igual de bien todos. De echo hay muchas alumnas que están encantadas y que ponen más interés que los niños cuando se trata cortar maderas, taladrar planchas de plástico o montar un circuito eléctrico. En el taller de tecnología también se limpia y se barre, y lo hacen por igual todos los alumnos. Esto les gusta menos, pero resulta muy útil para detectar algunos alumnos chicos que tienen rechazo a usar la escoba. Les va muy bien ver que el profesor u otros alumnos varones hacen la limpieza y no pasa nada. Si se niegan hay que hacerles ver que limpiar es una tarea tan digna como otra, y que la puede hacer cualquier persona.
  11. Aprender a evaluar y hacer críticas constructivas. Cuando terminan un proyecto de tecnología la última parte es siempre una evaluación, en la que ellos mismos tienen que valorar si están contentos con el trabajo, si ha salido bien, si se puede mejorar. Es importante que los alumnos más pequeños entiendan que la nota de la asignatura no tiene nada que ver, que no se trata de tirarse flores, sino de encontrar las cosas que se pueden mejorar del proyecto. 
  12. Aprender que la tecnología tiene que estar al servicio del hombre y no al contrario. Cuando los proyectos son reales mostramos que a los alumnos que la tecnología ayuda a las personas a cubrir sus necesidades y a solventar problemas. Nuestros alumnos se enfrontarán a un mundo en el que cada vez se valoran más las nuevas tecnologías y se valoran menos las personas, un mundo en el que los robots podrán hacer la mayor parte de trabajos con más eficiencia que nosotros. La consciencia de que la tecnología tiene que ser una ayuda para ellos y no una adicción, es una de las claves para que en el futuro vivan en equilibrio.
Seguro que hay más valores que podemos aprender en el taller de tecnología y que pasado por alto. ¿Me ayudas a ampliar la lista? Explica tu experiencia como profesor o alumno.  ¿Qué es lo que has aprendido durante las clases del taller? ¿Cual es tu historia inolvidable en la asignatura de tecnología? ¿Cual fue tu mejor proyecto? Espero tu reflexión.

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